Sabido desde hace milenios, pero poco practicado.

¿Causas? Es el idioma de la sabiduría, del sentido común, de la honesta candidez. Son los pensamientos no corrompidos, sanos, llenos de frescura y que tanto nos cuesta llevar a cabo las personas adultas.

¿Papá por qué tengo que estudiar latín si yo quiero ser “Diseñador Gráfico”? Esta es una pregunta marciana de un niño de diez años a su padre. El idioma y el pensamiento marciano, es el del niño antes de ser “socializado”.

Lentillo, era un niño de 4 años, su madre le pilló bebiendo un trago de whiski de la botella que en celebraciones especiales, ingiere su padre. La madre le da una buena reprimenda, parece de sentido común. ¿no?

Otro ejemplo: Tranquilino y Casandriña, son un matrimonio, y ambos trabajan en actividades varias (que les dure) Después de una ardua jornada de trabajo, ambos se relajan y descansan en el salón de su casa frente al televisor. Papá Tranquilino se está fumando un cigarrillo, y mamá Casandriña saborea el elixir contenido en una copa de vino, Canito, su hijo de cuatro años, ve lo felices que son los padres en esa situación, se acerca a su padre y le pide le deje el cigarrillo,

– No Canito, no puedes fumar.

– ¿Poqué? – pregunta Canito.

– Aún eres muy pequeño, ya fumarás cuando seas mayor.

– Ante el fracaso con el padre, Canito lo intenta con mamá.

– No Canito, aún eres pequeño, ya beberás alcohol cuando seas mayor.

Analicemos la última escena desde una visión marciana. Canito ve que sus padres, el uno fumando su cigarrillo y la otra bebiendo su vinito, emanan una gran sensación de felicidad, ¿qué es lo que quiere Canito? ¿Beber alcohol? ¿Fumar un cigarrillo? Pues no, Canito quiere sentirse bien y feliz como sus padres.

Resultado del pensamiento marciano: “Mis padres no me dejan ser feliz” o, “Ya lo intentaré de mayor fumando y/o bebiendo

Los padres, han actuado aparentemente de forma correcta, pero los niños piensan y sienten en marciano.

El gran reto de la niñez, es saber qué es lo que en realidad nos quieren decir nuestros padres cuando nos reprimen o nos quieren convencer de que no debemos hacer o decir ciertas cosas. El resultado de estas explicaciones, tendrá mucho que ver con la vida futura del niño o niña.

Podemos asegurar que, con el tiempo, Canito, aunque no entienda en un principio ni comprenda el lenguaje “terráqueo”, se irá amoldando a sus parámetros, no se hará preguntas, dejará de cuestionarse todo aquello que no encaje en el más elemental sentido común. Pensará como la gran mayoría. Lo más normal es que se integre en algún espacio acotado por determinadas leyes y costumbres “terráqueas”. Incluso podrá ser un protestón, pero dentro de los cánones reservados a esta circunstancia. Hasta para protestar por algo lógico, la sociedad (no las leyes) ponen sus normas no escritas, pero de obligado cumplimiento, de lo contario será tachado de ente antisocial (que haberlos, también haylos)

Recuerda:

El “marciano” Es el idioma de la sabiduría, del sentido común, de la honesta candidez. Son los pensamientos no corrompidos, sanos, llenos de frescura y que tanto nos cuesta llevar a cabo las personas adultas.

Haz alguna prueba y exprésate en “marciano”, por ejemplo: “El hecho de viajar, no hace más cultas a las personas”.

No olvides que, si piensas y te expresas en “marciano”, algo muy difícil, pero no imposible de lograr, lo harás desde tu particular Azotea, y por lo tanto, la gente no te entenderá, y menos te comprenderá, y no hará ningún esfuerzo por entenderte o comprenderte. Ellos seguirán en la “zona cómoda”, en lo preestablecido, en la más gran “gilipuertez” (perdón por utilizar términos científicos) pero su pensamiento, su lenguaje y modo de entender la vida, está dentro del “marco referencial” que la sociedad ha decidido seguir. Y puede (seguro) que te traten de tonto, inculto, raro, “no tienes ni idea de…” etc.

Tú decides…pero no intentes convencerlos… es peor… Así nos va…

Pero yo te animo a que te subas a tu particular Azotea, e intentes ver e interpretar la vida desde la visión “Marciana”. No te comprenderán, pero notarás que vas alejándote de la manada y creces como persona…

** El pensamiento o lenguaje “marciano” no es una idea original del autor del presente artículo, la idea y el planteamiento original es de Eric Berne (1910-1970) creador del Análisis Transaccional.