Prefiero libertad a independencia

La teoría del auto engaño ¿Cómo hemos llegado a “esto”?

¿Por qué ignoramos los diarios “chaparrones” que descargan sobre nuestros cerebros los poderosos?

Muchas personas me han pedido insistentemente desde muchos lugares del mundo,  que como “Ciudadano Catalán”, desde hace más de cuarenta años, me pronuncie sobre el “problema catalán”. Considero que no puedo negarme, porque en primer lugar, mis amigos y lectores se merecen mi respuesta, y también porque no tengo inconveniente en expresar mi  “libre pensamiento”, que siempre intento sea diáfano, honesto, respetuoso y transparente sobre cualquier cuestión. Por estas razones, voy a introducir, aprovechando mi “trilogía sobre la ignorancia”, unas reflexiones sobre esta, creo que importante “cuestión”, que considero también pueden “venir a cuento”. Veamos:

Aunque Catalunya se independice, sus ciudadanos seguiremos sin ser libres, porque… “Independencia no significa libertad

Yo no niego la posibilidad de la independencia de Catalunya, pero antes deberíamos recapacitar un poco más sobre nuestras propias capacidades, pues entre muchas ignorancias…

Ignoramos de esta tierra…

  • La suciedad y contaminación de ríos que nos cruzan y mares que nos circundan.
  • Los montes que cada año quemamos por nuestra dejadez y estupidez.
  • La basura desperdigada por senderos y montañas.
  • Las caóticas construcciones permitidas por los mandamases de pueblos y ciudades.
  • La gran cantidad de “organizaciones” públicas inútiles, verdaderos “nidos” de enchufes de “amiguismos” y “familiarismos”.
  • La cantidad de enfermos que pasan horas y días en los pasillos de los hospitales.
  • Que la corrupción inunda y sigue regando hasta los más recónditos lugares de los más pequeños “lugares”.
  • Que la pobreza se dispara como la pólvora de forma indigna, con el pasotismo de los máximos mandamases del país. (Catalunya)
  • Que nuestros políticos no son mejores que los del resto de España.
  • Que ser independientes no significa ser libres.

Y para no sobrepasar un decálogo, dejo aquí (de momento) mi listado de la ignorancia.

Sí quiero manifestar, con humildad pero con firmeza y convencimiento, que yo no necesito pedir para mí la independencia, pues (en la medida de lo posible) ya soy “independiente “de”, e independiente “para””. Eso lo decidí un buen día, y eso es una decisión individual.  Os garantizo que no se necesita a ningún político, consejero, o coach, es una decisión personal, una elemental cuestión de filosofía de vida. Si eres un espíritu libre, (dentro de lo que se puede ser en esta “moderna” sociedad) no necesitas ser nacionalista, independentista, religioso, etc. porque, eso sí es ser dependiente.

Solo pido (seguramente de forma quimérica) a los políticos todos; decencia y valores éticos, eso como mínimo, y a muchos de mis conciudadanos, un poco más de discernimiento, algo más de cerebro (Adulto) y sentido común, y porfa, no sigan en manada “riendo” la gracias y tragándose las comeduras de coco de algunos políticos y “similares advenedizos” en forma de “Asociaciones” más politizadas que el propio Parlament.

¿Qué nos queda entonces? (Y esto sirve para el resto de España y otros muchos países) La palabra clave, y ahora es un tiempo ideal, es “cambio”, pero un cambio bien entendido, cambio de vestiduras (ataduras) emocionales, no se trata de “cambiar de chaqueta”, se trata de cambiar el traje y al portador del mismo, utilizando el sentido común, criterio propio, sin dejarse envolver por los cantos de sirena de idílicos paraísos, propio de mentes acomplejadas. Sin olvidarnos, que cuando cambiemos algo, o lo intentemos, (ya lo estamos viendo con algunos cambios que se atisban en España y alguno que se está produciendo en Grecia) aparecerán en los medios, en las tertulias de radio y TV  y muy enfáticamente en las redes sociales, los “einsteins” y “salvamundos/sabelotodo” de turno, intentando cargarse y poner freno a los vientos del cambio, verdaderos ventiladores de basura al servicio del “stablishment”, o por aquello de parecer “alguien”, arrimando los primeros el “ascua a su sardina”, tratándonos como ignorantes de “todo”. ¿Estarán en lo cierto? Imagino se entiende mi idea sobre la cuestión, que por razones evidentes de espacio para un artículo, no debo extenderme más.

Después de tanta dependencia y lluvia de políticos corruptos e incompetentes, yo no pido independencia, solo aspiro a lograr la “ex-dependencia”.

Debemos dar paso a nuevas caras, partidos políticos y organizaciones de todo tipo. Abrir las ventanas de la “casa común” y que los nuevos vientos barran para siempre toda la basura que nos inunda. Sí, ya sé, para salirse de la “corriente” se necesita coraje… y de eso no vamos sobrados, es más fácil seguir a la mayoría, y si no, ya encontraremos excusas, en eso somos verdaderos expertos, y también podremos lucir, la ignorante candidez que en esta tierra nos inunda…

Pienso que aquí no sobra nadie, pero muchos sí deberían irse…

Me viene ahora a la memoria, algo que ya dijo Buda unos siglos a C.:

De que nos sirve cambiar las leyes si las personas son las mismas

Las lluvias de nuestra ignorancia, muchas veces ciegan las propias posibilidades de ver nuestras capacidades, sin necesidad que nadie nos marque el camino. También observo desde mí Azotea, la magistral  manipulación de la que somos fácil presa. Y como dicen en mi pueblo, “Nos siguen manipulando, y nosotros como si oyésemos llover”

Dicho lo dicho, que nadie piense que estoy en contra de la independencia entendida como más “libertad de gestión”, o “independencia total” de Catalunya, (o de otras tierras) algo que pienso deben de decidir “libremente” los catalanes, pero “todos” y sin la diaria y observada manipulación de algunos medios de comunicación.

Sí quiero dejar constancia, y dicho con todo el respeto para los que no coinciden con mi opinión que, visto lo que veo a diario desde mi Azotea, a través de los “ojos de la razón”, ni los políticos ni la sociedad catalana estamos preparados para lograr, a través de una posible y total independencia (ya me gustaría), al menos por ahora, un país más justo, democrático, “libre” y “ecológico” que el actual. Aún seguimos ignorando demasiadas cosas, muchas de ellas, sin que (casi) nadie se inquiete, nos llueven a diario.

* Las Lluvias Ignoradas” es el segundo artículo de una trilogía a modo de “ensayo crítico”, dedicada al “saber”, (de “sabiduría”) a través de asumir nuestras propias  ignorancias, y aprender a hacernos preguntas  autocríticas, punto de partida para iniciar  el imprescindible “camino filosófico”  si queremos acercarnos, siquiera mínimamente, a las fuentes de la sabiduría indispensable para el buen vivir y convivir en armonía, con la esperanza de un futuro más digno, una sociedad más solidaria y con una “democracia real”. ¿Cuánto deberá llover para lograrlo?  ¿Nos dedicaremos a poner paraguas sobre nuestras mentes y así evitar pensar con discernimiento?  Veo algunos nubarrones. ¿Qué lloverá esta vez?

Leer:

  1. Las hierbas ignoradas  (O cómo despreciar el presente)
  2. Los horizontes ignorados